jueves, 17 de enero de 2008

Tartaleta de frutas

La receta

Ponemos en el vaso 5 cubiletes de harina, 125 gramos de mantequilla, 1 cubilete de agua, una pizca de sal, y una cucharada de azúcar, se mexcla a velocidad 5 durante 15 segundos, y la masa resultante se deja enfriar en la nevera una media hora.

Mientras hacemos la crema pastelera poniendo también en la Thermomix una chcharada de harina, 1 huevo y una yema, 2 cucharadas de azúcar, 2 cubiletes y medio de leche, una pizca de sal y un nuez de mantequilla.
Se programa a 6 minutos, en velocidad 1 y a 100ºC de tempetatura, y cuando suene el timbre, se vierte rápidamente en un bol.

Para el glaseado ponemos en un cazo 2 cucradas de mermelada de albaricoque (lo mas artesana posible y de la mejor calidad), el zumo de 1 limón, y 3 cucharadas de agua.
Se lleva a ebullicón removiendo contínuamente y cuando hierva se retira y se pasa por un colador a un bol, donde debe trabajarse suavemente con una cuchara de madera (debe conservarse templada, en un baño María, para que se mantenga líquida).

Lavamos las frutas y las reservamos en un plato.

Para elaborar las tartaletas (hay que esperar a que la masa esté bien fría para que la mantequilla se sostenga), se estira la pasta quebrada sobre una superficie enharinada y fría (a ser posible marmol), y luego se extiende sobre los moldes, pasando sobre estos el rodillo para recortar la pasta sobrante.

Vamos a hornear en seco, para lo cual pinchamos con un tenedor la base de cada molde ya relleno, y ponemos unos garbanzos dentro para que la masa no suba y mantenga la forma de la cazoleta. Luego se hornea a 200ºC hasta que coja ese característico color dorado, y se dejan enfriar unos minutos antes de desmoldar.
Luego debe enfriarse completamente durante una hora para no rebaldecerse al recibir la crema, pero tampoco deben estar mucho tiempo porque con la humedad de Asturias, se pueden revenir.

* Relleno y glaseado

Una vez con todos los ingredientes preparados, ya el asunto no tiene misterio.

En cada barquita se virete una cucharada de crema pastelera, y sobre esta se incrustan suavemente las frutas haciendo una agradable combinación de colores (si los fresones son grandes, se pueden cortar al medio, en cuatro, o incluso en trocitos).

Con una cuchara de plata, se procede al barnizado de las frutas, vertiendo por encima de estas una pequeña cantidad del jarabe que preparamos con la mermelada de albaricoque.

Se deja enfriar todo una hora, y cuando saquemos los pastelitos, se verá que tienen aspecto de ir cubiertos de barniz, o de gelatina, pero al tacto este será un suave almibar de fruta.

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