jueves, 17 de enero de 2008

Recetas de postres caseros

Hablar hoy día de cocina casera española es un eufemismo porque en la mayoría de los hogares de España se comen los mismos platos precocinados y congelados que en Dinamarca, Escocia o Texas, aún así haremos un esfuerzo por recordar aquellos años en que nuestras madres se pasaban la mañana entera preparando ese delicioso cocido y la tarde haciendo croquetas con la carne que había sobrado.

Hablamos de la Dieta Mediterránea casi como una panacea contra las actuales patologías cardiovasculares y otras dolencias derivadas de la mala alimentación, pero es que comer sano, partiendo siempre de productos crudos y naturales, es lo que se hizo toda la vida en los hogares españoles y sí, es el mejor camino para cuidar nuestra salud.
Y el tiempo que requiere esta cocina, además de ser casi ridículo (se tarda más en freír un filete con patatas que en hacer un guisote de patatas a la riojana), es el mejor empleado, no solo para nuestra economía, sino sobre todo para nuestra salud.
Además, cuando le cojan el truco, es de lo más divertido y gratificante. Una verdadera gimnasia mental y física para quienes pasamos media vida delante del ordenador.

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