Ahora vamos a sufrir.
El día antes ponemos a macerar en zumo de limón, las fresas partidas en trozos.
Ya metidos en harina, preparamos una masa mezclando en un bol las almendras trituradas, cuatro yemas de huevo, 2 claras batidas pero sin llegar a punto de nieve, 200 gramos de azucar, la ralladura de un limón y una copita de Dry Sack.
También se puede cambiar el Jerez y la ralladura de corteza de limón por el caldito de zumo que queda en el plato de las fresas, a elegir.
Una vez listo el relleno ponemos el hojaldre en los moldes.
Ni aunque me ahorquen estaría dispuesto a hacer el hojaldre, pero entre el de mi abuela y el congelado hay un paso intermedio, que es comprar medio kilo de masa en una buena repostería que lo prepare con mantequilla.
Bien frío se estira en un marmol enharinado y cuando esté en capa fina se corta a la medida de los moldes, que pueden servir los mismos de las madalenas.
Se deposita en cada uno la correspondiente oblea de masa y se añade el relleno.
Deben cocerse a horno fuerte (unos doscientos grados) hasta que tomen color, unos veinte minutos y cuando se saquen, aún bien calientes, se reparten entre ellos los trocitos de fresa.
Mientras se enfrían, vamos a preparar el baño blanco, el glaçé, que dicen los franceses.
En un cazo esmaltado o de cobre, se ponen dos tazas de azucar, media de agua y el zumo de medio limón, se lleva a fuego medio para evitar que se caramelice y se remueve lentamente con el agitador de varillas hasta que obtengamos un almibar a punto casi de hilo, o sea muy denso, luego se retira del fuego y se bate energicamente hasta que veamos que emulsiona quedando con un peculiar color lechoso.
Repartimos el baño de azucar por encima de las fresas dejando que choree bien por todas partes y los dejamos que cristalicen en un sitio fresco y seco.
jueves, 17 de enero de 2008
Carbayones de fresas
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